Entre las sombras de la noche,
bajo el mirar de las estrellas,
vuelan nuestras historias absurdas
y el misterio muestra su belleza.
Y la oscura sonrisa del cielo
abrigando nuestras fantasías,
nuestras negras y torpes poesías
allá, en el camino.
Los abrazos no quitan el miedo
entre las sombras y el tonto suspenso
pero es un buen lugar
el fin del camino.
Las estrellas no se apagaron
y el agua sigue brillando bajo ellas
pero ese árbol ya no escucha historias
y la luz de las risas se aleja.
Era un buen lugar
el fin del camino,
sintiendo el temor,
rodeados por esas sombras misteriosas
que nunca existieron,
pero sonriendo al fin,
entre esos brazos y bajo ese cielo.